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Archivados
Febrero 2009
Diciembre 2008
Octubre 2008
La crisis y el poder de “no compra” del consumidor
Por Xavier Terlet Presidente de XTC world innovation Europa
La cifra constantemente repetida por todos los observadores: más del 50% de las innovaciones lanzadas en un mercado son fracasos dos años después de su lanzamiento. Nadie acepta como una fatalidad una regla económica que hace que, independientemente del talento de los creadores, de sus experiencias en la materia y de la adaptación al mercado de sus iniciativas, una de dos innovaciones son condenadas a la lista de las falsas buenas ideas o de las malas ejecuciones de ideas prometedoras.
En XTC world innovation, no tenemos la receta del éxito comercial. De lo contrario, seríamos, sin lugar a dudas, industriales infinitamente ricos. Sin recetas milagrosas pero con herramientas de observación y análisis de las innovaciones lanzadas en el mundo desde hace más de quince años, que nos permiten establecer, sin riesgo, una condición para el éxito con acentos de tautología “Para encontrar su mercado, una innovación debe aportar un beneficio nuevo real – percibido como tal por el consumidor”.
En lugar de esconderse detrás de la debilidad del poder de compra para justificar un fracaso, en el difícil contexto actual, los industriales deberían inspirarse del poder de “no compra” del consumidor, de su espíritu crítico que le hace darse cuenta rápidamente de los falsos beneficios o de aquellos por los cuales no piensa cambiar de marca y mucho menos gastar más dinero. Nos encontramos frente a un consumidor que sabe conciliar y descifrar las promesas que les hacen, un consumidor que hoy es el amo y señor de sus decisiones.
El Panorama Mundial de la Innovación™ realizado cada año por XTC world innovation, permite a sus usuarios encontrar nuevas palancas de innovación diferenciales al servicio del nuevo reino del consumidor, contribuyendo a la génesis de la innovación que le permitirá atravesar con mayor serenidad esta crisis. Diciembre 2008
¡Yo también se innovar!
Por Frédéric Blaise Vice-presidente de XTC World Innovation América del Norte
En la última curva antes del nuevo año, un buen número de gerentes se asomarán, una vez más, sobre la sempiterna pregunta de la innovación. Como verdadero “buzz word” en el seno de las organizaciones, esta noción donde confluyen la cultura organizacional, el concepto de R&D y el seguimiento comercial, se encuentra a menudo mal definida y sobre todo mal comprendida, generando mayor cantidad de dolores de cabeza que francos éxitos. Llegada la hora de las resoluciones de año nuevo y en un contexto de morosidad sobre el plan económico, el tema de la innovación suscita siempre y felizmente una gran esperanza y fervor, además de brindar el sentimiento de actuar de manera responsable y proactiva ante un mercado en crisis. Sin embargo, la innovación no es una elección, o mejor dicho, no es más una elección. Visto desde este ángulo, la innovación es más que nunca una cultura, un estado de ánimo motivado y endosado, no solamente por una vice-presidencia Innovación, sino por el conjunto de individuos implicados en la puesta en marcha del proyecto Innovación. La innovación, particularmente en productos alimenticios, nos parece estar sostenida por la necesidad de adaptarse a un ambiente en el cual la velocidad de rotación no cesa de acelerase. La idea tal vez no consista en atacarse a las causas del cambio, evidentemente múltiples, sino más bien a nuestros reflejos y nuestras capacidades intrínsecas de nutrir nuestro sentido de la innovación. Inspirándose en la célebre frase: no se pregunte lo que la innovación puede hacer por Vd. o por su producto, sino más bien, qué puede Vd. hacer para crear y mantener su cultura de la innovación. ¡Yo innovo, tú innovas, nosotros innovamos!
Octubre 2008
Los nuevos territorios de la alimentación
Por Xavier Terlet, Presidente de XTC
A finales de 2006, comienzan los anuncios de lanzamientos en el mercado europeo de productos “cosmetofood”, como los yogures con virtudes cosméticas orientados a las mujeres. Es un yogurt belleza más, dirán algunos, que terminará en la lista de las falsas buenas ideas tomadas de Japón u otro lugar… Un golpe maestro, dirán otros, que anticipan el yogur de mañana. El acontecimiento, si es que hay acontecimiento, está en otra parte. Los industriales de la alimentación, y sobre todo los más grandes, intentan responder desde hace tiempo a las expectativas legítimas del consumidor en términos de salud y forma. Es evidente que los industriales de la alimentación tienen efectivamente un papel importante en el consumo porque la buena salud y la forma pasan también por una buena alimentación. Pero justamente, ¿no se están sobrepasando en sus atribuciones proponiendo productos cuya promesa principal es la de curar el colesterol o, como en este caso, hidratar la piel? Y estas grandes multinacionales, no se salen también de su papel cuando se asocian, como lo han hecho en varios países europeos, con gigantes del seguro para hacer pasar sus productos como un medicamento que puede ser reembolsado? Cualquiera sea el resultado comercial de estas innovaciones híbridas, una cosa es segura: los industriales de la alimentación traspasan no una línea amarilla (cada uno hace lo que quiere en el límite de la legalidad) sino una frontera. Penetran en un territorio menos conocido y muy diferente… donde los competidores se llaman Sanofi o Pfizer, L’Oréal o Procter & Gamble. Estos podrían invadir mañana los anaqueles alimentarios con todos los medios de los que disponen, si juzgan que sus intereses pasan por ahí. Ese día, los grandes de la alimentación de hoy lamentarán quizás el tiempo afortunado en el que comer era solo cuestión de placer.
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